Como podemos observar en el libro, los hombres mantienen relaciones sexuales no deseadas con las mujeres, ya que estas, cumpliendo con su rol de sujetos pasivos en la sociedad, deben resignarse a su sumisión.
Los Comandantes tienen la obligación de violar a las Criadas, y estas tienen el deber de dejarse (esto podría relacionarse con la prostitución). No hay consentimiento expreso por parte de la mujer, sino que es por coacción: ellas se ven privadas de su libertad de decisión y de la posesión de su propio cuerpo. Es por ello que para garantizar su supervivencia en ese sistema humillante y vejatorio contra su persona, deben acatar las normas.

Tengo la falda roja levantada, pero sólo hasta la cintura. Debajo de ésta, el Comandante está follando. Lo que está follando es la parte inferior de mi cuerpo. No digo haciendo el amor, porque no es lo que hace. Copular tampoco sería una expresión adecuada, porque supone la participación de dos personas, y aquí sólo hay una implicada. Pero tampoco es una violación: no ocurre nada que yo no haya aceptado. No había muchas posibilidades, pero había algunas, y ésta es la que yo elegí.
En este crudo fragmento observamos cómo la protagonista parece restar importancia a la violencia física (en este caso, sexual) que sufre sistemáticamente. Podríamos interpretar esta reacción como una forma de hacer más llevadero el trauma que supone ser usada como un objeto sexual y reproductivo. De esta manera, pretende autoconvencerse de que la situación es más liviana para sobrellevar el dilema de la falsa elección. Ella asegura que había aceptado esas condiciones, pero a continuación agrega que no tenía muchas más opciones. Realmente escogió, entre las únicas posibilidades, la menos perjudicial; lo cual no quiere decir que no lo sea. El lector es consciente de esto y de que la protagonista no quiere reconocer su vulnerabilidad. De alguna manera, quiere seguir siendo libre y responsable de sus propias decisiones.
También encontramos violencia obstétrica, ya que las mujeres son no solo obligadas a concebir y a entregar a sus hijos (algo que podríamos relacionar con la gestación subrogada), sino que además deben hacerlo en pésimas condiciones. No tienen asistencia médica y no se les proporcionan los cuidados necesarios. No tienen permitido ver ni tocar a sus hijos. Son deshumanizadas y utilizadas como máquinas de parir, sin considerar sus sentimientos ni sus necesidades. No tienen remuneración de ningún tipo por su labor reproductiva, pero tampoco tienen otra alternativa, ya que el resto de opciones son mucho más duras. La situación de la mujer es desesperanzadora en cualquier caso, y aún así agradecen ser Criadas porque podría ser peor.


"Nos quedamos de pie entre Janine y la cama, para que ella no
pueda verlo. Alguien le da un trago de zumo de uva, espero que le hayan
agregado vino; ella aún siente los dolores posteriores al parto, llora
desconsoladamente, consumida por las lágrimas. Sin embargo, nos sentimos alborozadas; esto es
una victoria de todas nosotras. Lo hemos conseguido.
Le permitirán alimentar al bebé durante algunos meses. Ellos
creen en la leche materna. Después Janine será trasladada, para comprobar si
puede hacerlo otra vez con algún otro que necesite un cambio. Pero nunca será
enviada a las Colonias, nunca la declararán No Mujer. Ésa es su recompensa".
Con respecto a la película, los clones son creados a partir de los genes de personas marginalizadas y excluidas de la sociedad: prostitutas, vagabundos, drogadictos, etc. con la finalidad de ser donantes de sus órganos vitales. Así pues, son sometidos a cirugías en contra de su voluntad. Sus órganos están destinados al avance de la medicina, por lo que se transplantan a aquellas personas consideradas superiores (integradas en la sociedad y con dinero para permitirse sus tratamientos sanitarios de última generación) para prolongar su vida y mejorar su salud.
Este tipo de violencia física (las cirugías sin consentimiento expreso del donante, que no es altruista ni voluntario, sino que es presionado y no tiene escapatoria) provoca daños irreversibles en los pacientes, además de causarles la muerte prematura. Ellos no tienen otra opción: deben proceder a la extirpación de sus órganos cuando aún son jóvenes y están sanos, sin posibilidad de prórroga.
Esta es una violencia menos común y no siempre fácil de identificar, pero debemos observar que se trata sin ninguna duda de una presión ejercida por el sistema para dañar el cuerpo de algunas personas, (deshumanizadas y usadas, carecientes de derechos humanos básicos y con una sola función 'de usar y tirar') a costa del bienestar de otras, que al parecer merecen todo de lo que los clones carecen.
