Las dos historias, tanto la de la película como la de la novela, son por tanto modelos de una sociedad distópica. Observamos como en ambas partes existe una carencia de libertad y un extremo sometimiento por parte de la sociedad a una serie de normas o leyes que han sido impuestas.
Se tratan temas de gran importancia, como la violencia que se ejerce hacia esas personas que se encuentran a merced de una élite o de un gobierno con gran poder, como es el caso de las criadas y de los clones. En el caso de la violencia, no sólo la física se da en ambas historias sino que es la simbólica, la que destaca por encima de la otra.
La violencia simbólica tanto en Nunca me abandones como en El cuento de la criada refleja una sociedad sometida a las continuas amenazas de aquellas personas con poder, que les hacen ver a los ciudadanos, escudándose en la ley y en "lo correcto", por lo que pueden ser castigados y la manera en la que lo serán. Sin embargo, la violencia física también se da, aunque quizás de una forma menos explícita. Las criadas son simples objetos para la sociedad en la que viven, objetos violados y sometidos sin ningún tipo de remordimiento. Es un caso similar a la prostitución, las mujeres son útiles solo por sus cuerpos, son utilizadas para provocarse placer pero que nunca la mujer pueda recibirlo y a su vez, su única función es procrear, similar a un vientre de alquiler.
En el caso de la película, de nuevo destaca en mayor medida la violencia simbólica, ya que aunque en muchas ocasiones no se viera esa imposición de normas y amenazas de forma tan explicita, si que ocurría. Las donaciones hacen referencia a esa violencia física que ocurre. Sus donaciones no son remuneradas ni mucho menos son por propia voluntad, por lo tanto, esas donaciones son exigidas por personas ajenas a los cuerpos de los clones. Son esas personas con mayor poder las que deciden que hacer con esos cuerpos, cada cuánto pueden utilizarlos e incluso prácticamente son los que acaban con sus vidas, cometiendo una especie de asesinato aunque no sea visto como tal.
En todo este caos de normas, deshumanización, poder y sometimiento, aparece el instinto de supervivencia en nuestros personajes.
La supervivencia para ellos es primordial, ya que deben aprovechar cada una de las situaciones que se les presente como una ventaja para sobrevivir.
En ambas partes, tanto en la película como en la novela, se ansía la libertad y se busca esa huida de la sociedad retrógrada y abusiva en la que se encuentran. En algunos casos se da, como en el de Defred, que aunque no le guste la manera de conseguir esa seguridad para vivir debe hacerlo por ella y por su vida. No es así en el caso de Ruth y Tommy, que aún queriendo conseguir un aplazamiento para poder vivir en paz un año más no lo consiguen y deben someterse a su destino.
El deber y la autoridad giran en torno a cada uno de estos temas. Si no fuera por una sociedad tan restrictiva y con abuso de poder, probablemente nuestros personajes no sufrirían esos casos de violencia ni se encontrarían sometidos a las élites o gobiernos.
La autoridad impone las normas, destruye la libertad y la libre elección, no da pie a una vida normal, mientras que el deber juega el rol más importante y es en consecuencia de dicha autoridad.
Los personajes tienen un sentimiento del deber interiorizado, debido a la continua violencia simbólica que se da, con los continuos discursos amenazantes que llevan a las personas a auto-imponerse unas normas que les faciliten la vida y así la supervivencia, y a la vez se someten doblemente no solo a las normas que ellos se impongan sino también a la sociedad que los maltrata y usa a su gusto.
En general nos encontramos ante dos sociedades restrictivas y autoritarias que imponen una normativa exigente y de sumisión a parte de ciertos grupos sociales, y en las que las personas son tratadas como objetos de libre uso pudiendo incluso abusar y ejercer maltrato hacia ellos.
Es un tipo de sociedad que se encuentra muy lejos de ser como la nuestra de hoy en día, aunque a veces en nuestras propias vidas también se dan casos de violencia y sumisión a ciertas instituciones de poder o autoridad. Quién sabe, quizás algún día, nosotros vivamos en una sociedad parecida a la de la película o la novela, y no haya vuelta atrás.





