jueves, 27 de diciembre de 2018

Conclusiones

Las dos historias, tanto la de la película como la de la novela, son por tanto modelos de una sociedad distópica. Observamos como en ambas partes existe una carencia de libertad y un extremo sometimiento por parte de la sociedad a una serie de normas o leyes que han sido impuestas. 

Se tratan temas de gran importancia, como la violencia que se ejerce hacia esas personas que se encuentran a merced de una élite o de un gobierno con gran poder, como es el caso de las criadas y de los clones. En el caso de la violencia, no sólo la física se da en ambas historias sino que es la simbólica, la que destaca por encima de la otra. 
La violencia simbólica tanto en Nunca me abandones como en El cuento de la criada refleja una sociedad sometida a las continuas amenazas de aquellas personas con poder, que les hacen ver a los ciudadanos, escudándose en la ley y en "lo correcto", por lo que pueden ser castigados y la manera en la que lo serán. Sin embargo, la violencia física también se da, aunque quizás de una forma menos explícita. Las criadas son simples objetos para la sociedad en la que viven, objetos violados y sometidos sin ningún tipo de remordimiento. Es un caso similar a la prostitución, las mujeres son útiles solo por sus cuerpos, son utilizadas para provocarse placer pero que nunca la mujer pueda recibirlo y a su vez, su única función es procrear, similar a un vientre de alquiler. 
En el caso de la película, de nuevo destaca en mayor medida la violencia simbólica, ya que aunque en muchas ocasiones no se viera esa imposición de normas y amenazas de forma tan explicita, si que ocurría. Las donaciones hacen referencia a esa violencia física que ocurre. Sus donaciones no son remuneradas ni mucho menos son por propia voluntad, por lo tanto, esas donaciones son exigidas por personas ajenas a los cuerpos de los clones. Son esas personas con mayor poder las que deciden que hacer con esos cuerpos, cada cuánto pueden utilizarlos e incluso prácticamente son los que acaban con sus vidas, cometiendo una especie de asesinato aunque no sea visto como tal. 

En todo este caos de normas, deshumanización, poder y sometimiento, aparece el instinto de supervivencia en nuestros personajes. 
La supervivencia para ellos es primordial, ya que deben aprovechar cada una de las situaciones que se les presente como una ventaja para sobrevivir. 
En ambas partes, tanto en la película como en la novela, se ansía la libertad y se busca esa huida de la sociedad retrógrada y abusiva en la que se encuentran. En algunos casos se da, como en el de Defred, que aunque no le guste la manera de conseguir esa seguridad para vivir debe hacerlo por ella y por su vida. No es así en el caso de Ruth y Tommy, que aún queriendo conseguir un aplazamiento para poder vivir en paz un año más no lo consiguen y deben someterse a su destino. 

El deber y la autoridad giran en torno a cada uno de estos temas. Si no fuera por una sociedad tan restrictiva y con abuso de poder, probablemente nuestros personajes no sufrirían esos casos de violencia ni se encontrarían sometidos a las élites o gobiernos.
La autoridad impone las normas, destruye la libertad y la libre elección, no da pie a una vida normal, mientras que el deber juega el rol más importante y es en consecuencia de dicha autoridad.
Los personajes tienen un sentimiento del deber interiorizado, debido a la continua violencia simbólica que se da, con los continuos discursos amenazantes que llevan a las personas a auto-imponerse unas normas que les faciliten la vida y así la supervivencia, y a la vez se someten doblemente no solo a las normas que ellos se impongan sino también a la sociedad que los maltrata y usa a su gusto. 
En general nos encontramos ante dos sociedades restrictivas y autoritarias que imponen una normativa exigente y de sumisión a parte de ciertos grupos sociales, y en las que las personas son tratadas como objetos de libre uso pudiendo incluso abusar y ejercer maltrato hacia ellos. 
Es un tipo de sociedad que se encuentra muy lejos de ser como la nuestra de hoy en día, aunque a veces en nuestras propias vidas también se dan casos de violencia y sumisión a ciertas instituciones de poder o autoridad. Quién sabe, quizás algún día, nosotros vivamos en una sociedad parecida a la de la película o la novela, y no haya vuelta atrás. 

martes, 18 de diciembre de 2018

La supervivencia


La supervivencia es uno de los temas más reflejados tanto en la película Nunca me abandones como en el libro, El cuento de la criada

En cuestión a la película, recordemos que se trata del reflejo de una sociedad distópica, en la cual los seres humanos o nuestros protagonistas Kathy, Tommy y Ruth luchan por sobrevivir en una sociedad llena de normas impuestas. Su destino se encuentra marcado por la posición que ocupan en la sociedad. 

Sus vidas como clones llevan a la continua supervivencia en una sociedad que los utiliza a su gusto, para cumplir aquellas funciones para las que habían sido creados. Kathy en un acto de valentía, sin saberlo, logró aumentar su tiempo de vida, convirtiéndose en cuidadora de aquellos que no habían podido luchar por su libertad y la libre elección de hacer con sus cuerpos lo que ellos quisieran. 

No fue este el caso de sus amigos, Tommy y Ruth, los cuales tuvieron que desistir de su lucha y seguir adelante con sus donaciones, aunque lo intentaron mediante pequeños actos de rebeldía, como la opción a conseguir un aplazamiento en las donaciones. Dicho aplazamiento les conseguiría un año más de vida fuera de los quirófanos, sin embargo, esto sería fortuito si los dos donantes mantuvieran una relación amorosa y fuera verdadera. No fue el caso de Ruth y Tommy, ya que éste último aún seguía enamorado de Kathy, y Ruth simplemente permanecía a su lado por miedo a la soledad. 

Con respecto al libro, volvemos a la misma sociedad distópica en la que se encontraban nuestros anteriores protagonistas. Defred, la narradora, relata como es la vida de las criadas e incluida la suya en la república de Gilead. Volvemos a encontrar esa lucha por la supervivencia por parte de las mujeres, que se encuentran sometidas a los abusos de los comandantes. Quedan a merced de estos con el único fin de procrear y éstas no tienen otra salida que asumir su destino. 

Defred, muestra un carácter fuerte, valiente e inteligente. Sin embargo, se encuentra sometida a las órdenes de su comandante y a las de su mujer. Serena Joy, tras un largo tiempo es consciente de que su marido Fred es estéril, pero reconocerlo supondría una vergüenza ya que en esta sociedad la virilidad es muestra de orgullo. Serena obliga a Defred a mantener relaciones sexuales con Nick, el jardinero, para así quedarse embarazada y poder acallar los rumores de su marido al darle un hijo. Sin darse cuenta, Serena, asegura así la vida de Defred, pudiendo así obtener provecho ambas partes.


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Esta foto está tomada de la serie El cuento de la criada que es una adaptación de la novela. La hemos elegido como una imagen muy representativa de la situación que vive la protagonista, que aunque está haciendo esto por placer su cara refleja una gran incomodidad. 

jueves, 13 de diciembre de 2018

Violencia física

Esta violencia se produce a través de la imposición de la fuerza física y suele causar daños corporales en la víctima. En ambas obras aparece sutilmente, ya que en ninguna de ellas es la expresión de violencia más significativa o presente, aunque es igualmente respaldada por el sistema opresor.

Como podemos observar en el libro, los hombres mantienen relaciones sexuales no deseadas con las mujeres, ya que estas, cumpliendo con su rol de sujetos pasivos en la sociedad, deben resignarse a su sumisión.
Los Comandantes tienen la obligación de violar a las Criadas, y estas tienen el deber de dejarse (esto podría relacionarse con la prostitución). No hay consentimiento expreso por parte de la mujer, sino que es por coacción: ellas se ven privadas de su libertad de decisión y de la posesión de su propio cuerpo. Es por ello que para garantizar su supervivencia en ese sistema humillante y vejatorio contra su persona, deben acatar las normas.

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Tengo la falda roja levantada, pero sólo hasta la cintura. Debajo de ésta, el Comandante está follando. Lo que está follando es la parte inferior de mi cuerpo. No digo haciendo el amor, porque no es lo que hace. Copular tampoco sería una expresión adecuada, porque supone la participación de dos personas, y aquí sólo hay una implicada. Pero tampoco es una violación: no ocurre nada que yo no haya aceptado. No había muchas posibilidades, pero había algunas, y ésta es la que yo elegí.

En este crudo fragmento observamos cómo la protagonista parece restar importancia a la violencia física (en este caso, sexual) que sufre sistemáticamente. Podríamos interpretar esta reacción como una forma de hacer más llevadero el trauma que supone ser usada como un objeto sexual y reproductivo. De esta manera, pretende autoconvencerse de que la situación es más liviana para sobrellevar el dilema de la falsa elección. Ella asegura que había aceptado esas condiciones, pero a continuación agrega que no tenía muchas más opciones. Realmente escogió, entre las únicas posibilidades, la menos perjudicial; lo cual no quiere decir que no lo sea. El lector es consciente de esto y de que la protagonista no quiere reconocer su vulnerabilidad. De alguna manera, quiere seguir siendo libre y responsable de sus propias decisiones.

También encontramos violencia obstétrica, ya que las mujeres son no solo obligadas a concebir y a entregar a sus hijos (algo que podríamos relacionar con la gestación subrogada), sino que además deben hacerlo en pésimas condiciones. No tienen asistencia médica y no se les proporcionan los cuidados necesarios. No tienen permitido ver ni tocar a sus hijos. Son deshumanizadas y utilizadas como máquinas de parir, sin considerar sus sentimientos ni sus necesidades. No tienen remuneración de ningún tipo por su labor reproductiva, pero tampoco tienen otra alternativa, ya que el resto de opciones son mucho más duras. La situación de la mujer es desesperanzadora en cualquier caso, y aún así agradecen ser Criadas porque podría ser peor.

June parto
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"Nos quedamos de pie entre Janine y la cama, para que ella no pueda verlo. Alguien le da un trago de zumo de uva, espero que le hayan agregado vino; ella aún siente los dolores posteriores al parto, llora desconsoladamente, consumida por las lágrimas. Sin embargo, nos sentimos alborozadas; esto es una victoria de todas nosotras. Lo hemos conseguido.
Le permitirán alimentar al bebé durante algunos meses. Ellos creen en la leche materna. Después Janine será trasladada, para comprobar si puede hacerlo otra vez con algún otro que necesite un cambio. Pero nunca será enviada a las Colonias, nunca la declararán No Mujer. Ésa es su recompensa".

Con respecto a la película, los clones son creados a partir de los genes de personas marginalizadas y excluidas de la sociedad: prostitutas, vagabundos, drogadictos, etc. con la finalidad de ser donantes de sus órganos vitales. Así pues, son sometidos a cirugías en contra de su voluntad. Sus órganos están destinados al avance de la medicina, por lo que se transplantan a aquellas personas consideradas superiores (integradas en la sociedad y con dinero para permitirse sus tratamientos sanitarios de última generación) para prolongar su vida y mejorar su salud.

Este tipo de violencia física (las cirugías sin consentimiento expreso del donante, que no es altruista ni voluntario, sino que es presionado y no tiene escapatoria) provoca daños irreversibles en los pacientes, además de causarles la muerte prematura. Ellos no tienen otra opción: deben proceder a la extirpación de sus órganos cuando aún son jóvenes y están sanos, sin posibilidad de prórroga.
Esta es una violencia menos común y no siempre fácil de identificar, pero debemos observar que se trata sin ninguna duda de una presión ejercida por el sistema para dañar el cuerpo de algunas personas, (deshumanizadas y usadas, carecientes de derechos humanos básicos y con una sola función 'de usar y tirar') a costa del bienestar de otras, que al parecer merecen todo de lo que los clones carecen.

martes, 11 de diciembre de 2018

Violencia simbólica

Uno de los principales temas comunes a ambas obras es la violencia simbólica, muy presente.

El gobierno establece una relación social con los ciudadanos en la que la figura dominante ejerce su autoridad de forma violenta pero indirectamente, de manera que los subordinados no son plenamente conscientes de esta.
La represión se siente en el ambiente como un componente más del sistema, pero por alguna razón se percibe como una sensación, sin ser palpable: es difusa y de difícil identificación.

En El cuento de la criada observamos una violencia más explícita, puesto que se amenaza a la sociedad con el castigo físico e incluso la muerte. Sin embargo, no se hace de forma directa: no se les amedrenta mediante un discurso aterrador —de hecho, se suelen suavizar los castigos empleando eufemismos y se justifican alegando que es por el bien común—; sino que se exhiben los cadáveres de personas que han incumplido las reglas del régimen, dejando un claro mensaje al resto. Esto pesa en la conciencia de los ciudadanos, que actuarán con obediencia autoimpuesta para garantizar su supervivencia.

Buenas tardes, señoras [...]. Estoy segura de que todas somos conscientes de las lamentables circunstancias que nos reúnen en esta hermosa mañana, y no me cabe duda de que todas preferiríamos estar haciendo otra cosa, al menos así es en mi caso; pero el deber es un verdadero tirano, tal vez en este caso debería decir tirana, y es en nombre del deber que hoy estamos aquí.

La primera, la que ahora levantan de su silla, las manos con guantes negros sobre la parte superior de los brazos: ¿por leer? No, sólo es una mano amputada, en la tercera condena. ¿Infidelidad, o un atentado contra la vida de su Comandante? O, más probablemente, contra la de la Esposa del Comandante. Eso es lo que estamos pensando.

He visto esto antes, la bolsa blanca colocada sobre la cabeza, la mujer que es ayudada a subir al alto taburete como si la ayudaran a subir los escalones de un autobús, sostenida allí arriba, el lazo ajustado delicadamente alrededor de su cuello como una vestidura, y luego una patada al escabel para apartarlo.

 He visto los pies dando patadas y las dos que van vestidas de negro cogiéndose a ellos y tirando hacia abajo con todas sus fuerzas. 

Los tres cuerpos quedan allí colgados; con los sacos blancos sobre sus cabezas parecen extrañamente estirados, como pollos colgados del pescuezo en el escaparate de una carnicería, como pájaros con las alas cortadas, como pájaros incapaces de volar, como ángeles destruidos.


En Nunca me abandones, en cambio, la violencia subyace a lo largo de toda la historia a interpretación del espectador. En ningún momento se comunica a los niños que son clones y van a tener que donar sus órganos: lo hace una profesora saltándose las normas. Ellos, aunque se oponen y tratan de alargar su vida todo lo posible, se resignan y en ningún momento muestran rebeldía al sistema, simplemente aceptan su destino y lo sobrellevan como pueden.
El gobierno ni siquiera aparece representado como una entidad, sino que permanece en el trasfondo de la trama.

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"Nunca me abandones" (2011), Mark Romanek


La película transcurre en un mundo distópico, donde los humanos han conseguido alargar su esperanza de vida gracias a unos avances médicos. Pero estos necesitan de unos donantes, dispuestos a dar sus vidas para alargar las de los demás. Para ello crean una serie de clones, que son criados en internados de élite, procurando cuidar su salud para que aquellas donaciones que hagan estén en el mejor estado posible.



Nuestra protagonista, Kathy, nos relata su experiencia y la de sus amigos a modo de flashback rememorando su estancia en el internado Hailsham. Durante esa etapa de su vida, los tres amigos (Kathy, Ruth y Tommy) viven sin saber que sus vidas tienen fecha de caducidad. Kathy comienza a enamorarse de Tommy, pero Ruth siente envidia de aquello y trata de mantenerlos alejados.



Tiempo después una profesora compadeciéndose de ellos, les cuenta el secreto que encierran sus vidas, advirtiéndoles que sus vidas han sido creadas para cumplir con una finalidad que acabará con ellos a una temprana edad.

A los dieciocho, se trasladan a unas instalaciones llamadas "Los caseríos" en los cuales tienen una mayor libertad aunque siguen supeditados a lo que se les había impuesto como clones.



Allí conviven con una pareja que están a punto de comenzar con las donaciones y en su desesperación por seguir juntos les cuentan la existencia de unos rumores de aplazamiento para aquellas parejas que realmente se aman.



A raíz de esto Ruth y Tommy se plantean la posibilidad de un aplazamiento lo que lleva a Ruth a enfrentarse a Kathy dándole a entender que Tommy nunca la va a querer de la misma manera que a ella. Esto crea un gran conflicto para Kathy que desemboca en su elección de ser cuidadora como manera de alejarse de allí y de sus sentimientos.



Años más tarde, por casualidad Kathy se encuentra con Ruth quien ya está casi en su última donación, en ese momento Ruth le confiesa sus celos y como ella quiso mantener alejados a Kathy y a Tommy. Esto les lleva a buscar a Tommy para tratar de aprovechar el tiempo que les queda.



Al reunirse retoman la idea de "un aplazamiento" por lo que van a su antigua directora a decirle que su amor es verdadero y que se merecen ese tiempo juntos. Ahí descubren que no existe tal "aplazamiento", que todo fue nada más que rumores, y lo único que trataban con aquellas demostraciones de amor era saber si aquellos clones (Kathy, Ruth, Tommy...) tenían alma.



Como final de la película nos encontramos una escena de reflexión por parte de Kathy, que ya hace tiempo que perdió a su amor (Tommy), su amiga (Ruth) y que a ella le ha llegado el momento de comenzar las donaciones.







En esta escena vemos una reflexión poética por parte de Kathy, donde explica que ella en su vida ha sido limitada y ha sufrido una imposición de deber encontrar de sus ideas. Pero llega a la conclusión que aquellas personas que no están obligadas de manera externa, terminan auto-obligándose  y auto-imponiéndose limitaciones y acaban por tener una vida igual de estresante y cohibida. La sociedad no aprecia su libertad y tan solo luchan por ella cuando saben que ya no les queda tiempo.

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jueves, 29 de noviembre de 2018

"El cuento de la criada" (1985), Margaret Atwood

La historia se ambienta en un futuro distópico en el que Estados Unidos se convierte en la República de Gilead tras una guerra. Se conforma, así, un nuevo Estado teocrático y totalitario cuyas estrictas leyes se basan en las interpretaciones más literales de la Biblia. La represión a los ciudadanos se ejerce mediante el control, la violencia y el miedo.
La sociedad se configura siguiendo una estructura patriarcal en la que el papel de la mujer queda relegado al ámbito doméstico y reproductivo, habiendo perdido toda libertad y capacidad de decisión: no tienen trabajo ni ingresos propios, ni autonomía, ni se les está permitido establecer lazos afectivos con el resto de las personas (ni románticos, ni de amistad, ni sexuales). Dependen completamente de los hombres y cumplen su función con respecto a ellos.

Las mujeres se dividen según su propósito: las Tías son institutrices de las futuras Criadas y las educan en la religión, las Marthas son mujeres mayores que se encargan de la cocina y de la limpieza, las Esposas son las mujeres de los Comandantes (la élite política) y debido a su avanzada edad suelen ser estériles (incapaces de concebir), y las Criadas son mujeres jóvenes y sanas que asumen la función de engendrar hijos de los Comandantes para entregarlos a las Esposas.
              Las Criadas pierden su nombre e identidad previos y toman su nombre dependiendo del Comandante al que sirvan en ese momento; por ejemplo, nuestra protagonista se llama "Defred" (que pertenece a Fred), sus compañeras "Deglen" y "Dewarren" (propiedad de Glen/Warren), etc. Son tan solo vientres que garantizan la descendencia de la oligarquía, por lo que no se les permite ejercer como madres; ni siquiera se les permite ver a su hijo tras el parto, ya que corresponde a la Esposa. No deben mantener relaciones sexuales pasionales con los Comandantes, tan solo procrean con el único objetivo de reproducirse.
Tienen un número limitado de oportunidades para quedarse embarazadas. Si no lo consiguen, el problema de infertilidad se les atribuye a ellas en lugar de a los Comandantes (cuando probablemente ellos sean el problema debido a su avanzada edad), por lo que son enviadas a las colonias y declaradas "No Mujeres", obligadas a realizar trabajos forzosos bajo condiciones inhumanas (lugares tóxicos debido a la radioactividad, etc.).

La narradora es Defred, una Criada que relata su vida presente (recluída en casa de su segundo Comandante) mientras recuerda su pasado: cuando era instruida por las Tías en un internado al inicio del régimen; y su vida anterior, cuando tenía trabajo, un marido y una hija y podía vivir plenamente. Su principal preocupación es el ansia de libertad y el deseo de volver lo más pronto posible a rehacer su vida como era antaño.

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